ahora que ya no soporto el desorden de las mañanas - Martha Kornblith

Por eso dedicamos nuestros libros
a los muertos.
Porque tenemos la vana convicción
de que nos escuchan.
Nosotros, cómplices de oficios
menos inocentes,
creemos que seremos dioses
en otros mundos
porque pensamos que la felicidad
es la distancia del milagro
cuando soñamos con una palabra,
cuando vemos alzarse los aviones.



Martha Kornblith nació en Lima en 1959.
Su poesía quedó condenada en los noventa. Su muerte impidió ver qué nuevos derroteros estaba para seguir su escritura. La existencia como peso, como culpa; el lenguaje como una única forma de exorcizar a los fantasmas. Su vida allí, tendida, expuesta a la mirada de otros, quedará para siempre en la memoria de quienes apreciamos, aunque ya lejos en el tiempo, el valor de la palabra, el poder que ésta tiene para construir, pero también para destruir.

Llego a Caracas siendo niña, se licenció en comunicación social por la Universidad Central de Venezuela, donde también realizó estudios en su Escuela de Letras. Participó en numerosos talleres literarios. Fue integrante del grupo literario Eclepsidra.

Se suicido el 29 de mayo de 1997.

Consultados: las voces de la hidra: la poesía venezolana de los 90 - digopalabra (12 poemas de MK) - martha kornblith blog

Comentarios

Entradas populares de este blog

"si he de vivir que sea sin timón & en el delirio” - Mario Santiago Papasquiaro

mi corazón ya no sabe sino marcar el paso - Salvador Novo

Esta noche asistirá a tres ceremonias peligrosas El amor entre hombres Fumar marihuana Y escribir poemas - Raúl Gómez Jattin