ni más lúcido ni en contacto, sino el desinterés cósmico - Vicente Luy


Apenas pasa la tormenta
los riachos de montaña embrutecen
y retumban
arrastrando árboles, gente
y algunos amores.
Yo una tarde
perdí un par de zapatillas
y vi pasar una señora
rebotando río abajo contra las piedras
sin oponer resistencia.
Y me tenté, pero no me tiré.
Todo ese día fui el que no se tiró.
La lluvia de ayer, tarde
y noche,
fue mayúscula;
y si bien en casa otra vez hay goteras
y yo estoy sufriendo
mi susto fue lejano.
En el barrio ya no quedan montañas
y las diagonales sólo dan remansos.
Pero un día después, hoy, aún húmedas
las puertas,
siento pánico y violencia.
¿Será el amor que se aleja?
No, no dije tristeza; dije pánico y violencia.
Vos quizás te acuerdes; yo soy
el chico que perdió las zapatillas
y la parrilla y una remera
y trepó, presa del pánico,
justo a tiempo para ver pasar a una señora
que ya no era una señora
rebotando río abajo,
a pasos de Icho Cruz. Y se tentó
pero no se tiró
-todo el día fue el que no se tiró-.
Y hoy, mucho tiempo después,
un día después de una tormenta
siente pánico y violencia.
¿Será el amor que se aleja?



Nacido en Córdoba en 1961, Vicente Luy se suicidó en Salta. El poeta tenía 50 años y llevaba editados casi una decena de libros. Luego de dilapidar una herencia familiar, había pasado una temporada internado en el Borda y en sus últimos días sobrevivía con una pensión mensual. Francotirador literario, conocido por sus polémicas públicas, su poesía vitalista y contundente marcó a una generación de poetas de Córdoba y comenzaba a ser conocida fuera de la provincia.

El poema aquí publicado pertenece a Vicente habla al pueblo, Editorial La Creciente, Córdoba, 2007

Consultado: laprimerapiedra.com - emmagunst.blogspot - pagina12



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